Baleares ya supera las 30.000 instalaciones particulares de autoconsumo y los 300 MW de potencia instalada, una cifra que confirma la consolidación de la fotovoltaica en las islas. Pero a medida que el mercado madura aparece un nuevo reto: no basta con producir energÃa solar, hay que aprovecharla bien.
Analizar cuándo se consume y cuándo se generan excedentes, revisar la potencia contratada, mejorar la compensación y estudiar cuándo una baterÃa tiene sentido económico pueden aumentar el rendimiento de instalaciones que ya están funcionando.
Para muchas empresas de Mallorca, la próxima inversión energética quizá no sea instalar más placas, sino optimizar las que ya tienen.